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Térmica

La energía solar térmica constituye una de las líneas de trabajo principales de la empresa, además de una puesta de futuro clara, gracias según la nueva normativa aprobada, a la obligación de instalar esta energía renovable solar en todos los edificios de nueva construcción y en reforma a partir del 2007.

Básicamente, la energía solar térmica consiste en un conjunto de colectores que captan la radiación solar que incida sobre su superficie y la transformen en energía térmica, elevando la temperatura del fluido que circule por su interior. La energía captada será transferida a continuación a un depósito acumulador de agua caliente, a un circuito de calefacción o al calentamiento de agua de una piscina. A su vez, se instalará un equipo convencional de apoyo o auxiliar, cuya potencia térmica debe ser la necesaria para poder llevar a cabo la demanda energética requerida.

Tipología de instalaciones energía solar térmica

Los tipos de instalaciones en el marco de la energía solar térmica, quedan definidas por los siguientes puntos:

  1. Instalaciones y proyectos de A.C.S. y calefacción (radiadores o suelo radiante) mediante energía solar en viviendas unifamiliares.
  2. Instalaciones de A.C.S. en procesos industriales o en explotaciones agrarias (Calefacción en suelos de invernaderos para cultivos específicos).
  3. Instalación y proyectos de ACS en edificios, urbanizaciones y comunidades de vecinos.
  4.  Climatización de piscinas.
  5. Elaboración de proyectos de ingeniería y asesoramiento a empresas instaladoras.

Las técnicas actuales para el aprovechamiento de la energía solar térmica han demostrado de forma clara que resulta una fuente energética económicamente viable. El tiempo de retorno de la inversión realizada y la rentabilidad producida debido al ahorro de la energía convencional, varía en función del tamaño de la instalación entre 6 y 10 años. Sin embargo la vida útil de una instalación solar térmica es de más de 20 años si el mantenimiento ha sido adecuado y efectivo.