ENERGIA REACTIVA

Energía Reactiva

POTENCIA ACTIVA

La potencia activa consumida en cada uno de los seis periodos en los que se divide las tarifas energéticas, es registrada por la compañía comercializadora mediante maxímetros. Con estos datos, se calcula la potencia facturada para cada periodo de consumo, existiendo tres escenarios posibles:

-         Si la potencia consumida ≤ 85% de la Potencia contratada:

La potencia facturada será el 85% de la contratada.

-         Si la potencia consumida entre el 85% y el 105% de la Potencia contratada:

La potencia facturada será la contratada.

-         Y si la potencia consumida superior al 105% de la Potencia  contratada:

La potencia facturada será la consumida, más el doble de la diferencia entre la consumida y la contratada.

ENERGÍA REACTIVA

La energía reactiva está asociada a los campos magnéticos internos de motores, transformadores (receptores) y otros elementos. Estos absorben energía de la red durante la creación de los campos magnéticos necesarios para su funcionamiento, entregándola durante la destrucción de los mismos.

Existen algunos efectos negativos que se derivan del consumo de este tipo de energía:

  • Costes económicos para el consumidor.
  • Caídas de tensión.
  • Pérdida de potencia.
  • Sobrecargas en las redes de distribución.

El factor de potencia de energía reactiva de una instalación se medirá a partir de una fórmula concreta, cuyo valor puede variar entre 0 y 1, siendo la unidad, el valor ideal.

Por tanto, y desde Enero de 2010, las empresas comercializadoras penalizan aquellos factores por debajo de 0.95, a menor factor, mayor energía reactiva consumida, mayor exceso de la misma registrada por la comercializadora, y por tanto mayor penalización.

 

 

COMPENSACIÓN DE ENERGÍA REACTIVA

El exceso de energía reactiva supone en principio un desembolso económico provocado por las penalizaciones impuestas por la empresa comercializadora de electricidad y en segunda instancia, provoca un incremento de la energía consumida.

Estos sobreconsumos aceleran el deterioro de los equipos y las líneas de alumbrado público, lo que también puede interpretarse como un gravamen económico, al tener que sustituir los equipos con una mayor brevedad, debido al decremento de la vida útil de éstos.

Para proteger los equipos y evitar los recargos en la factura por el sobreconsumo de energía reactiva, se propone la instalación de baterías de condensadores, para compensar la energía inductiva producida por los equipos consumidores.